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¿Qué es Yoga Funcional y para qué sirve?

Yoga Funcional es una forma de construir la práctica desde las capacidades y necesidades de la persona. Fuerza, movilidad, respiración, atención, activación y recuperación al servicio de la vida fuera del mat.

Clase grupal de Yoga Funcional durante una práctica de meditación en Panamá

Yoga Funcional es una forma de construir la práctica en la que las posturas, el movimiento, la respiración y la meditación se utilizan como herramientas para desarrollar capacidades de la persona, en lugar de convertirse en objetivos por sí mismos.

Trabajamos fuerza, movilidad, equilibrio, coordinación, respiración y atención. También aprendemos a pasar de la activación a la recuperación.

La práctica se construye desde las capacidades y necesidades de la persona hacia la postura, y no al revés.

Vamos del cuerpo hacia la postura, no de la postura hacia el cuerpo.

Pero para explicar por qué esto es importante para mí, tengo que volver un poco atrás.

¿Por qué llegué al Yoga Funcional?

Después de muchos años practicando diferentes tipos de entrenamiento y pasando por distintas escuelas de yoga, empecé a notar algo bastante curioso.

Muchas veces el yoga deja de utilizarse como una herramienta para resolver una necesidad concreta y empieza a existir casi para sí mismo.

Aprendemos posturas para aprender más posturas.

Primero hay que colocar la pierna aquí. Después llevarla más arriba. Después flexionarse más. Estirarse más. Conseguir una postura todavía más complicada.

Y poco a poco la forma empieza a ser más importante que la persona que intenta realizarla.

Es muy fácil terminar midiendo el progreso por la profundidad de una flexión, la complejidad de un equilibrio o por cuánto se parece nuestro cuerpo a una determinada forma ideal.

Hasta que un día me hice una pregunta bastante sencilla:

¿Para qué?

¿Por qué una asana es una herramienta y no un objetivo?

En la vida cotidiana pocas veces necesitamos hacer un split. Y todavía menos veces utilizamos Yoga Nidrasana para descansar.

Eso no significa que un split, una flexión profunda o un equilibrio complicado sean malos.

Pueden ser interesantes, difíciles, estéticamente bonitos. Incluso querer aprender algo extraordinario con tu propio cuerpo ya es una razón perfectamente válida para hacerlo.

El problema aparece cuando conseguir la forma se convierte en el objetivo de toda la práctica.

A mí me interesa mucho más otra pregunta:

¿Qué estamos entrenando con esta postura?

¿Fuerza?

¿Movilidad?

¿Equilibrio?

¿Coordinación?

¿La capacidad de mantener la atención durante un esfuerzo?

¿Y realmente necesitamos esta forma concreta para desarrollar esa capacidad en esta persona concreta?

De ahí nace uno de los principios fundamentales de Yoga Funcional:

primero la persona y la tarea; después, el ejercicio.

Primero observamos dónde está la persona hoy y qué queremos trabajar. Después elegimos una postura, un movimiento o cualquier otra herramienta que nos ayude a hacerlo.

No elegimos primero una postura para después intentar llevar a la persona hacia ella a cualquier precio.

¿Qué significa realmente “funcional”?

Para mí, “funcional” no significa ponerle bandas elásticas al yoga, agregar unas pesas y usar una palabra moderna.

Tiene dos sentidos.

El primero es bastante sencillo:

cada elemento de la práctica debe tener una función.

Si utilizamos una postura, una técnica de respiración o una meditación, quiero saber por qué está ahí y qué estamos entrenando con ella.

Pero existe un segundo sentido que para mí es todavía más importante:

lo que entrenamos durante la práctica debería tener alguna utilidad fuera de ella.

La fuerza no sirve solamente para mantener una asana complicada.

El equilibrio no sirve solamente para quedarnos sobre una pierna.

La respiración no existe solamente para practicar pranayama.

La relajación no debería existir solamente durante Savasana.

Y la atención no sirve solamente para meditar.

Imagina algo mucho más cotidiano.

Estás bajo un nivel fuerte de estrés y tienes que tomar una decisión importante.

En ese momento probablemente no necesitas hacer un split.

Puede ser mucho más útil reconocer lo que está ocurriendo contigo, recuperar una respiración más tranquila, disminuir tensión muscular innecesaria, devolver la atención a lo que está pasando y actuar desde un estado más estable.

Si todo lo que aprendemos en el mat termina en el mat, no tengo muy claro para qué lo aprendimos.

Para mí, ahí empieza realmente la funcionalidad.

Aprender a activarse y aprender a recuperarse

Una parte importante de Yoga Funcional es trabajar no solamente con el esfuerzo, sino también con lo que ocurre después.

No quiero que una persona simplemente obedezca mis instrucciones: levántate, entra en la postura, aguanta, termina.

Quiero que poco a poco aprenda a activarse por sí misma.

Crear una intención. Empezar una acción. Hacer un esfuerzo. Continuar cuando empieza a ser difícil.

Pero eso es solamente la mitad del trabajo.

También tenemos que aprender a reconocer cuándo ese esfuerzo ya no es necesario y dejarlo ir.

Por eso durante una clase alternamos bloques de mayor intensidad con momentos de recuperación:

activación → esfuerzo → recuperación → nueva activación.

Después de un bloque intenso no descansamos solamente porque estamos cansados. La propia transición entre esfuerzo y recuperación forma parte del entrenamiento.

En la vida necesitamos saber movilizarnos cuando hay que actuar.

Pero también necesitamos saber reducir una activación que ya no necesitamos cuando la situación ha terminado.

Entrenamos ambas capacidades.

¿Por qué una misma práctica no funciona igual para todos?

Las personas tienen cuerpos, edades, experiencias y capacidades diferentes. También cambian la fuerza, la movilidad, la coordinación y nuestro estado de un día para otro.

Por eso una misma tarea física no necesariamente es adecuada de la misma manera para todo el mundo.

No trataríamos a todo el mundo con el mismo medicamento. ¿Por qué deberíamos entrenar a todo el mundo exactamente de la misma manera?

Eso tampoco significa que considere incorrectos otros estilos de yoga.

Iyengar, Vinyasa y muchas otras escuelas tradicionales y contemporáneas pueden ofrecer prácticas perfectamente válidas.

A una persona le funciona muy bien mantener posturas durante más tiempo. Otra disfruta una práctica dinámica y físicamente intensa.

Alguien puede tener muchísima movilidad y necesitar desarrollar fuerza y control. Otra persona puede ser fuerte pero tener una movilidad limitada.

En Yoga Funcional intentamos adaptar la práctica a la persona en lugar de adaptar a la persona a la práctica.

Por eso la mayoría de nuestras clases son generales y multinivel.

En la misma clase puede estar alguien que nunca ha practicado yoga y, a pocos metros, una persona con muchos años de experiencia.

Eso no significa que ambos tengan que hacer exactamente lo mismo.

Una misma postura puede tener diferentes variantes, desde una opción sencilla hasta una bastante avanzada.

La tarea no consiste en llegar necesariamente a la última.

Consiste en encontrar tu límite de hoy.

El límite de tu fuerza.

De tu resistencia.

De tu movilidad.

De tu equilibrio.

De tu coordinación.

A veces, de tu capacidad de continuar con un esfuerzo.

Y otras veces, de tu capacidad de detenerlo.

Ese límite no tiene por qué estar hoy en el mismo lugar que ayer.

¿En qué se diferencia Yoga Funcional del yoga convencional?

La principal diferencia no está necesariamente en los ejercicios que hacemos, sino en por qué los elegimos y cómo organizamos la práctica.

No puedes mirar una fotografía de una persona haciendo una asana y saber si está practicando Yoga Funcional.

Podemos utilizar las mismas posturas que aparecen en Iyengar, Hatha o Vinyasa.

Podemos utilizar movimientos que también existen en otros tipos de entrenamiento físico.

Podemos trabajar con respiración, relajación y meditación.

La pregunta no es:

¿De dónde viene esta herramienta?

La pregunta es:

¿Para qué la estamos utilizando?

Por eso Yoga Funcional no es una colección de “asanas funcionales”.

Es una manera de construir la práctica alrededor de las capacidades, el estado y las necesidades de la persona.

Pero entonces… ¿esto sigue siendo yoga?

Sí.

Y no.

El yoga postural moderno es bastante más moderno de lo que muchas veces imaginamos. Su desarrollo físico no ocurrió aislado: como documenta Mark Singleton en Yoga Body: The Origins of Modern Posture Practice, las formas de yoga que hoy conocemos se desarrollaron en contacto con diferentes tradiciones y sistemas de cultura física.

Eso no les quita valor.

Simplemente significa que la fuerza, la flexibilidad, el equilibrio o el control corporal no pertenecen exclusivamente al yoga.

Los seres humanos llevamos muchísimo tiempo buscando maneras de desarrollar esas capacidades.

Por eso no me preocupa demasiado si un movimiento determinado es suficientemente “yóguico”.

Si necesito una asana, utilizo una asana.

Si necesito otro movimiento, lo utilizo.

Si necesito trabajar con la respiración, trabajo con la respiración.

Si necesito relajación, entrenamos relajación.

Si necesitamos trabajar la atención, trabajamos la atención.

Yoga Funcional conserva muchas herramientas del yoga.

Lo que cambia es que la tradición, por sí sola, no responde a la pregunta:

¿por qué estamos haciendo esto?

¿Cómo es una clase de Yoga Funcional?

Cada clase cambia según el grupo, su nivel y lo que queremos trabajar ese día, pero existe una lógica general.

Normalmente comenzamos con una práctica corta de respiración. Es una manera de dejar un poco afuera el ruido con el que llegamos y empezar a reunir la atención. La revisión sistemática de Zaccaro et al. (2018) recoge asociaciones entre la respiración lenta y distintos cambios psicofisiológicos relacionados con la regulación y la relajación.

Después podemos hacer una breve práctica de benevolencia, dirigiendo conscientemente nuestra atención hacia una actitud más constructiva con nosotros mismos y con los demás.

En prácticas más avanzadas también trabajamos con una intención para la práctica.

Y entonces empezamos a movernos.

Calentamos, aumentamos progresivamente la carga y entramos en el trabajo físico.

Los bloques intensos se alternan con momentos de recuperación:

esfuerzo → recuperación → esfuerzo → recuperación.

Hacia el final, la intensidad disminuye progresivamente y pasamos a una relajación profunda guiada.

Para mí, esto no son simplemente cinco minutos acostados después del entrenamiento.

Aprender a relajarse forma parte del entrenamiento.

Después de aprender a crear esfuerzo conscientemente, aprendemos también a dejarlo ir conscientemente.

Y terminamos con una práctica corta dedicada a la atención.

De forma simplificada, el ciclo se podría representar así:

atención → intención → activación → esfuerzo ↔ recuperación → relajación profunda → atención.

El trabajo físico ocupa una parte importante del ciclo.

Pero no es toda la práctica.

¿Significa que el yoga tradicional está equivocado?

No.

Yoga Funcional no nació para demostrar que otras escuelas hacen las cosas mal.

Si te funciona una práctica estática, perfecto.

Si prefieres una Vinyasa intensa, también.

Si tu objetivo personal es hacer un split o aprender a pararte de manos, también es un objetivo completamente válido.

El problema aparece cuando convertimos una herramienta en una solución universal para todas las personas.

Yoga Funcional empieza con otra pregunta:

¿Qué queremos entrenar y qué herramienta nos sirve para hacerlo hoy?

Una asana es una herramienta.

La respiración es una herramienta.

La relajación es una herramienta.

La meditación es una herramienta.

Incluso el esfuerzo es una herramienta.

Al final, el principio es bastante sencillo:

Que todo lo que hacemos durante una práctica tenga una utilidad fuera de ella.

No entrenamos a la persona para hacer yoga.

Usamos el yoga para entrenar a la persona.

Yoga Funcional, en pocas palabras

¿Qué es Yoga Funcional?

Es una forma de construir la práctica en la que los ejercicios y técnicas se eligen según las capacidades, el estado y las necesidades de la persona, en lugar de perseguir una forma predeterminada.

¿Necesito experiencia previa en yoga?

No. Una misma tarea puede tener diferentes niveles y variantes según la experiencia y las capacidades de cada persona.

¿Qué se entrena?

Fuerza, movilidad, equilibrio, coordinación, respiración y atención, además de la capacidad de pasar del esfuerzo a la recuperación.

¿En qué se diferencia del yoga tradicional?

No necesariamente en los ejercicios. La diferencia principal está en cómo y por qué se eligen: primero definimos qué queremos trabajar y después elegimos la herramienta.

¿Es yoga o entrenamiento funcional?

Yoga Funcional utiliza herramientas de ambos ámbitos, además de respiración, relajación y entrenamiento de la atención. No se define por el origen de un ejercicio concreto, sino por la función que cumple dentro de la práctica.

¿Dónde puedo practicar Yoga Funcional en Panamá?

Doy clases presenciales de Yoga Funcional en Panamá, tanto para principiantes como para personas con experiencia.